Cada vez más personas deciden incorporar el ejercicio físico en su día a día, ya sea para cuidar su salud, ganar bienestar emocional o simplemente desconectar. Sin embargo, muchas de esas rutinas se desarrollan en espacios cerrados, como el gimnasio o el salón de casa, sin considerar que existe una alternativa tan accesible como beneficiosa: hacer gimnasia al aire libre. Cambiar de vez en cuando las cuatro paredes por el cielo abierto podría ser muy conveniente. ¡Toma nota!
Estimula la producción de vitamina D
Una de las grandes ventajas de hacer deporte al aire libre es que te expones al sol y, por ende, sintetizas más vitamina D. Esta vitamina no se encuentra en muchos alimentos, por lo que la obtienes fundamentalmente cuando tu cuerpo se expone a la luz solar directa. Sin embargo, es esencial para absorber el calcio que tus huesos necesitan para mantenerse fuertes.
La vitamina D también es vital para el sistema inmunitario, así como para el funcionamiento de los músculos y el cerebro. No obstante, se estima que más del 50% de la población está en riesgo de padecer deficiencia de vitamina D, lo que aumenta las probabilidades de padecer hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer e incluso enfermedad inflamatoria intestinal.
Mejora considerablemente tu estado de ánimo
El ejercicio físico mejora el estado de ánimo, no es un secreto para nadie. Entrenar libera endorfinas, las llamadas “hormonas de la felicidad”, que te hacen sentir bien. Sin embargo, hacer gimnasia al aire libre implica ir un paso más allá.
Se ha constatado que una simple caminata de 50 minutos en la naturaleza alivia más los síntomas de la depresión que andar por un entorno urbano. Un metaanálisis que incluyó a más de 800 personas también comprobó que hacer ejercicio al aire libre no solo disminuye más la tensión, la confusión y la ira sino que además aumenta la energía y la sensación de vitalidad.
Entrenar en un parque, una playa o una zona verde proporciona estímulos sensoriales que te ayudan a desconectar del estrés diario. El simple hecho de ver árboles, el cielo abierto o el agua en movimiento tiene un efecto calmante sobre el sistema nervioso. A fin de cuentas, no es lo mismo hacer sentadillas mirando una pared blanca que con el sol acariciando tu piel o escuchando el canto de los pájaros o el sonido de las olas. La naturaleza actúa como un ansiolítico natural.
Aumenta la intensidad y eficacia del entrenamiento
Muchas personas prefieren entrenar en el gimnasio por comodidad, pero practicar deporte al aire libre podría ser mucho más eficaz en ciertas circunstancias. Por ejemplo, correr en un parque no es lo mismo que hacerlo sobre la cinta del gimnasio. El terreno irregular, sumado a la resistencia del aire, te obligan a esforzarte más, lo que se traduce en más calorías quemadas.
Además, entrenar en condiciones ambientales variables, ya sea calor, viento o humedad, contribuye a que tu organismo se adapte mejor a los retos físicos. Cuando hay calor aumenta la sudoración y la circulación sanguínea para regular la temperatura, lo que mejora la resistencia y la capacidad del corazón para trabajar de forma más eficaz.
En esas condiciones también se incrementa la producción de ácido láctico, pero con el tiempo tu cuerpo se acostumbra, lo que te permitirá mantener esfuerzos de alta intensidad durante más tiempo. O sea, entrenar al aire libre no solo es más estimulante, también te vuelve más resistente, por lo que podrás alagar tus sesiones sin sentirte tan fatigado.
Solo cerciórate de no practicar deporte al aire libre durante las horas centrales del día, ya que aumenta el riesgo de sufrir quemaduras solares y golpes de calor. Lo ideal es elegir momentos más frescos, como temprano en la mañana o al final de la tarde. Y no olvides usar protector solar y mantener una hidratación adecuada. Así podrás disfrutar de manera segura del ejercicio al aire libre. ¿Te animas a salir?







