¿Te has preguntado por qué algunas personas parecen comer de todo y no engordan mientras a otras les cuesta adelgazar incluso siguiendo dietas estrictas? La respuesta tiene mucho que ver con los diferentes tipos de metabolismo. Entender cómo funcionan es clave para llevar una dieta equilibrada y sostenible, así como para mantener un peso corporal saludable y tener más energía.
¿Qué es el metabolismo exactamente?
El metabolismo es un sistema de reacciones químicas que se producen en las células, mediante las cuales obtienen la energía que necesitan para realizar sus funciones. De hecho, el término deriva de la palabra griega μεταβολη, que significa literalmente “cambio” o “transformación”.
En el ser humano, el metabolismo es un proceso complejo y coordinado en el que intervienen diferentes sistemas para obtener energía de los alimentos. También se encarga de transformar, crear y/o sintetizar biomoléculas, que desempeñan un papel vital en la estructura y funcionamiento del organismo.
Por ejemplo, mientras el intestino absorbe los nutrientes de los alimentos, el hígado los procesa, sintetiza proteínas y produce energía. Los riñones, en cambio, filtran los productos de desecho del metabolismo mientras el tejido muscular quema calorías y, al mismo tiempo, actúa como depósito de proteínas que pueden ser descompuestas en caso de necesidad energética extrema, razón por la cual la masa muscular también influye en la tasa metabólica basal.
Durante estos procesos, el metabolismo atraviesa dos fases:
- Catabolismo. El cuerpo descompone las moléculas complejas en otras más pequeñas y libera energía, que utilizamos para realizar nuestras actividades cotidianas. Un ejemplo de ello es la descomposición de las proteínas en aminoácidos, un proceso llamado proteólisis.
- Anabolismo. Se crean moléculas complejas a partir de otras más simples, consumiendo energía. Gracias a este proceso se forman y mantienen las estructuras celulares y tisulares, por lo que facilita el crecimiento de los músculos y la reparación de los tejidos. Un ejemplo es la lipogénesis, que consiste en transformar la glucosa en ácidos grasos y triglicéridos.
¿Qué tipos de metabolismos existen?
Normalmente el metabolismo se clasifica como rápido o lento según el peso corporal. No obstante, existen muchos otros factores que afectan su funcionamiento, desde la edad y el tipo de dieta hasta la masa muscular.
Por ese motivo, en 2001 Trish Fahey y William Wolcott propusieron otra teoría nutricional en su libro “La dieta metabólica”. Estos autores sostienen que cada persona tiene un “tipo metabólico” diferente, por lo que debería seguir una dieta en función del mismo que le permita optimizar su salud, peso y nivel de energía.
1. Metabolismo tipo proteico
Estas personas suelen tener hambre constantemente, pero les cuesta ganar peso. Poseen un metabolismo más rápido, por lo que necesitan reforzar los alimentos de digestión lenta, como las grasas y proteínas. Los autores recomiendan una proporción de 45-50% de proteínas, 20% de grasa y 30-35% de carbohidratos.
Si tienes este tipo de metabolismo, lo más aconsejable es consumir grasas saludables, como las que se encuentran en el pescado azul, los aguacates y las semillas. También puedes incluir huevos, lácteos y carnes magras en tu dieta, sin olvidar las legumbres y los frutos secos.
2. Metabolismo tipo carbohidrato
Estas personas tienen un metabolismo más lento y son más propensas a cansarse, lo que afecta su funcionamiento diario. Sus digestiones suelen ser más lentas, por lo que no comen con mucha frecuencia y su peso oscila bastante. Por eso, necesitan una dieta que incluya alimentos de fácil digestión.
Eso se traduce en un régimen en el que predominen los carbohidratos, con pocas grasas y proteínas. Aproximadamente el 70-80% de las calorías pueden provenir de los hidratos de carbono, el 5-10% de las grasas y el 15-20% de las proteínas. Se aconseja apostar por los carbohidratos integrales y aumentar el consumo de frutas y verduras.
3. Metabolismo mixto
Las personas con metabolismo mixto presentan características intermedias entre los tipos proteico y carbohidrato. Es decir, su organismo puede utilizar eficazmente tanto proteínas como carbohidratos como fuente de energía, pero debe equilibrarlos para funcionar de manera óptima.
No toleran bien los excesos: si consumen demasiados carbohidratos, se sienten cansados o con hambre al poco tiempo, pero si abusan de las proteínas y las grasas, experimentan pesadez o digestiones lentas. El secreto es seguir una dieta balanceada en la que combinen las fuentes de proteínas de calidad (40-45%) con carbohidratos complejos (50-55%) y grasas saludables (10-15%).
En general, conocer tu tipo metabólico puede ser un buen punto de partida para dejar de luchar contra tu cuerpo y empezar a alimentarte de forma más estratégica. No tienes que obsesionarte contando calorías, sino comprender qué alimentos son mejores para ti. Observa cómo respondes después de cada comida y ve ajustando tu dieta inteligentemente.
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